viernes, 3 de junio de 2016

Charlie Champagne

Maravillada con las creaciones del reconocido cocinero Carlos Durán Herrera. Jefe de cocina y uno de los socios del madrileño restaurante Charlie Champagne, lugar imprescindible, del que ya os hablé en anteriores ocasiones, donde creatividad, técnica, conocimiento, exotismo, calidad, clasicismo, tradición y vanguardia, conviven en perfecta armonía. Ubicado en la calle Segovia 17, tuve ocasión ayer noche de cenar un suculento plato a base de atún rojo en tataki con ajo blanco, aceitunas negras y sésamo tostado y otro de tiradito de pez mantequilla, con curri rojo, piña y huevas de pez volador, deliciosos ambos, de los más demandados por el público habitual, junto con el de huevos de corral a 62 grados a la brasa con falso carbón de yuca. Inteligentes conjugaciones de productos e ingredientes. Originales y al mismo tiempo, sobrios y elegantes. Se respira cultura gastronómica en cada detalle, una interesante carta más que digna tanto en cantidad, como en variedad de platos y productos. Personalmente destacan por la autenticidad del local y ese espíritu "Charlie" tan genuino, que los dota de una incomparable imagen y marca personal. No sólo se diferencian por los maridajes con champagnes, experiencia esta que hace cada comensal se sienta como un verdadero rey o reina, ademas, destacó el buen ambiente que entre los miembros del equipo se respira siempre. Todo ello hace sin duda, una experiencia maravillosa y que continúen  posicionándose día tras día, entre los mejores en el panorama Gastronómico madrileño, entre los mejores en su rango y especialidad. Un placer y una experiencia inolvidable, visitarles, os invito a hacerles una visita, si aún no los conocéis. Ladrillo visto y un techo ovalado tipo cueva, dotan al local de toda la magia de las tabernas de antaño, con aires renovados, cuya alma está precisamente en la combinación y fusión del tiempo y el espacio, la combinación perfecta de presente, con futuro y con pasado. Situado bajo el viaducto de Bailén, se ubica en una zona mítica y con mucha historia. A finales del siglo XVI, ya era un importante punto de paso a la ciudad, en la que además, se encontraban las huertas del Manzanares (esta zona era conocida como las huertas del Pozacho o del Lozacho). Referente cultural, son frecuentes las apariciones de este mítico lugar en el mundo literario-bohemio del Madrid de la primera parte del siglo XX, como en la obra Luces de bohemia de Valle-Inclán, o en Benito Pérez Galdós; también en las novelas de Enrique Jardiel Poncela, así como en Camilo José Cela que lo reclama jocosamente auténtico para el suicidio del siglo XIX. Aparece también en algunas películas del cine español como en Matador (1985), Tacones lejanos (1991) y Los Amantes Pasajeros (2013) de Pedro Almodóvar.  
Es cuestión de tiempo, estoy convencida, que Charlie Champagne sea parte importante de la historia Gastronómica madrileña, historia que ya ha empezado. Habrá ocasión de comprobarlo en primera persona el próximo 28/06/16. Tendrá lugar en esta fecha una magnífica cena, que coincidirá con la llegada de la temporada estival. Será una excelente ocasión para quienes aún no lo conozcáis, así como para juntarnos aquellos a quienes ya nos habéis conquistado el corazón y el estómago. ¿Os apetece verdad? Pues id reservando la fecha en vuestras agendas, que la ocasión lo merece. ¡Continuará! 😉✨
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sábado, 7 de mayo de 2016

El mapa de tus sueños


La vida es diseñar tu propio mapa, todos tenemos un mapa de la vida, al que vamos añadiendo recorridos y caminos desde que venimos al mundo. Caminamos y recorremos caminos sin fin. Trazamos y visualizamos caminos sin cesar: unos nos son más o menos conocidos; los hay ignotos, fáciles algunos, largos o cortos otros. Nos podrán gustar más o menos, pero todos, son necesarios. Caminamos y avanzamos siempre hacia el destino al cual queremos llegar, ese que es nuestro y nos corresponde. Encontramos imprevistos: piedras, nieblas, paisajes montañosos, fuertes vientos, vendavales..., pero al final, siempre llegaremos al lugar que teníamos que llegar. A veces el destino no es cómo imaginábamos, porque éste, aunque lo ideemos y lo queramos ver con formas concretas, se nos presentará distinto, en ocasiones extraño, sin embargo, al final, resulta que lo que nos ha tocado, es lo que nos tenía que tocar para aprender algo, algo que necesitamos y que nos preparará para lograr aquello que soñamos. Vivamos caminando así sin miedo y sigamos el mapa de la vida que tan de la mano van del de los sueños. Y vivamos lo que nos va tocando y que nuestro guía interior nos lleve no sólo por las rutas ya trazadas, sino también por nuevas rutas. Sirviéndonos de nuestra intuición y de nuestros sueños, llegaremos, pues sin duda, ellos saben el camino. Vayamos por la vida bailando al son de lo que toque. Sin desalentarnos, con capacidad de asombro y con paciencia, como niños que descubren a cada rato todo por primera vez; ¡sorprendámonos! Y aprendamos a desaprender; recorramos con amor el maravilloso mapa que nos va llevando de alguna u otra manera a nuestro lugar amado. Hay un destino mágico esperándonos. La vida es un maravilloso regalo, cada día es un regalo. Vivamos tranquilos y disfrutando del día a día; nuestros sueños se cumplirán si nos lo proponemos de corazón; dejémonos llevar, porque definitivamente, todos, nos merecemos llegar a ese precioso lugar soñado, a ese lugar, que aunque nos perdamos, o aunque tardemos en llegar, nos aguardará y sabrá esperarnos. Enfoquemonos, día a día en ello y disfrutemos del viaje. Viaje con sus lunes y sus sombras, pero fascinante viaje. 

viernes, 6 de mayo de 2016

Restaurante Küiru

 Küiru, es un vocablo procedente del esperanto, hace referencia a "comer en torno al fuego", y a recuperar viejas sensaciones como la de comer en torno a una olla. Y ese es el nombre de uno de los restaurantes asturianos de cocina de autor más interesantes de Madrid. Situado en Santa Engracia 141 y liderado por Guillermo Campos y Daniel Villoria, resulta una opción interesante y apetitosa entre Cuatro Caminos y Ríos Rosas. Increíble local y mejor propuesta gastronómica. 
Cantales a la sidra para untar. 
Buenos vinos.
Croqueta de ibérico. Deliciosa. 
Navajas con cítricos. Riquísimas. 
Oreja de cochinillo con mejillón en escabeche. 
Perrito criollo con queso Gamoneu
Granizado de maracuyá con espuma de cacao 

martes, 12 de abril de 2016

Vivir para crear. Crear para ser más felices.

"La creatividad es la inteligencia divirtiéndose". Albert Einstein 

Lo que importa es disfrutar del camino, amar lo que haces; amar caminar; salir al encuentro y ver las cosas "a tu manera", no necesariamente "como son", sino como son, para ti y si lo que ves "es bueno", disfrutarlo. ¿Por qué no? No hay una una manera de ver las cosas, ni hay una sola visión, si no tantas visiones y maneras como personas somos sobre La Tierra. Si para ti está bien, está perfecto. Incluso a veces algo aparentemente anodino o cotidiano, cobra el máximo sentido y significado más allá de esa apariencia si tenemos esa actitud de apertura y creatividad. La cotidianidad se puede colorear y percibir extraordinaria y maravillosa. La magia existe, se trata de saberla ver y de conectar con ella. Y cuando eso pasa y conectas, sientes que cada momento es único, maravilloso, mágico, especial, bello, posibilitador, poderoso, importante, excitante y todo lo que te imagines. Las posibilidades son infinitas; cuando te das cuenta de que las cosas no son necesariamente como son no como te las cuentan (o cuentas), sino como las sentimos, las vemos o captamos desde nuestro ser interior más puro, cambia nuestra percepción y se multiplican las opciones. ¿Has pensado qué te dice la lluvia, que te dice abril, qué la primavera, o el sol, o las nubes? ¿que nos llega de la gente con la que nos cruzamos por Madrid, por Gran Vía; que sentimos o que idea tenemos de nosotros mismos día a día? ¿Y en este momento? Sentir es darse cuenta de esto y más; es encontrar el significado más adecuado (a nuestras necesidades, a quien somos en realidad) a cuanto nos ocurre o a cuanto nos rodea. Para ganar así confianza, libertad, auto estima, bienestar, creatividad. El siguiente mini foto-reportaje trata sobre cómo he percibido y captado hoy algunos momentos de mi martes. Día mágico; maravillosa vida y que cada día puede ser un gran día: date la oportunidad, es el mensaje que os mando. ¿Nos ponemos manos a la obra? Sin duda creo: ¡valdrá la pena!; ¡valdrá la alegría!; ¡valdrá la vida!😊😉



martes, 5 de abril de 2016

Mi lunes lluvioso. Reflexión. Emociones. La Tristeza.

"Mi lunes lluvioso". La Tristeza. 
Mantener una relación así, en términos de "distancia", de encuentros esporádicos sin compromiso, me provoca cierta tristeza. Porque si bien puede que no esperemos nada más en términos de relación de pareja, de lo que se tiene, sí puede quererse aún más en términos de la relación como amigos. Y si ni lo uno ni lo otro, hay que tomar decisiones. Si bien se puede renunciar a la persona que te gusta como pareja, quizás no pasa igual como amigos; y ocurre que en estos casos,  si se percibe que tal amistad está muy por debajo de lo que uno cree que serían los niveles óptimos, lo cual incluiría: naturalidad en el trato ya sea a través de las redes sociales como en la vida real y cotidiana, confianza, seguridad, amor sincero, fomento de la autoestima y los talentos del otro, también significaría no usar "etiquetas", tener disponibilidad renovada a diario, partir de cero, cada día, sin juicios ni prejuicios (a eso me refiero con las etiquetas), tratarse con entusiasmo y cariño “no envenenado”, en fin, todas estas cosas. Por desgracia veo muy a menudo que hoy por hoy, hay miles de relaciones que sinceramente, ni compensan ni están compensadas ni recompensadas. Siempre hay mucho más que dar de lo que damos en general y mucho que ofrecer, y si esto no se da, la relación es bastante insuficiente y precaria. Cuando uno se quiere, quiere dar lo mejor de sí; quiere darse a sí mismo para recibir también del otro cosas grandes, lo mejor. Y si esto ocurre, nace el Amor con mayúsculas; la magia. Si no, lo mejor, aunque duela al principio, es irse, soltar, dejarlo ir. 

viernes, 18 de marzo de 2016

Mirar a los ojos

Parada de autobuses frente al Corte Inglés de Argüelles. Esperando el 133; hora punta. Miradas y sonrisas, entremezcladas con cansancio; miradas y sonrisas que sostienen el cansancio de cuantos compartimos esa espera; amabilidad en el ambiente, se inicia conversación entre tres desconocidos, un señor mayor, una mujer y yo mientras esperamos. Cuando el bus llega, el señor me dice que "Dios me conserve tan amable y simpática" y nos devolvemos una sonrisa, a modo de gratitud y de despedida tomando cada uno asiento por su cuenta. La mujer, se queda de pie, pues dice, que "se baja en el intercambiador", y casi llegando a su parada, se acerca e inclina hacia mí diciéndome: "que me encuentre todos los días gente como tú". Que bueno es sentirse bien y hacérselo sentir también al resto; lo poco que cuesta y lo mucho que se gana con ello. No son más que pequeños gestos. En ocasiones no hay que hacer más que mirar a los ojos para reconocer la grandeza de los otros y poner en valor la nuestra. Poco más. Sencillo. Maravilloso. Un lujo. ¡Gracias vida!✨

viernes, 4 de marzo de 2016

Restaurante Sandó y La Barra de Sandó



Bonito restaurante situado dentro del hotel Santo Domingo (C/Isabel la Católica, 2, Madrid). Lo asesoró Arzac en su día, hasta hace un par de años. El comedor resulta muy armonioso y confortable, decorado en tonos verdosos y tierra cálidos; muy buena la ambientación musical y la intensidad de las luces, que hacen el lugar más agradable si cabe. 
La carta consta de una serie de entrantes, carnes, pescados y postres, cuya línea de elaboración es más bien clásica, con un toque de cocina creativa, tanto en la composición como en las presentaciones. 
Se come bien a la carta. Cocina tradicional, bien elaborada y con posibilidad de medias raciones. Cuentan con un novedoso, contundente y asequible menú que puede tomarse en la planta de arriba, La Barra de Sandó, en un ambiente más informal. Hay también un menú degustación bastante apetecible e interesante. Bien en vinos. Buena atención y amabilidad. Dan un aperitivo salado al comienzo y un surtido de chocolates al finalizar. Agradable experiencia en pleno centro, donde resulta a veces complicado encontrar un buen restaurante para comer o cenar sin reservar.